Encantamentes

Picture: "Buitres al viento" By: Gery M.
Cuando creiste que ya arrancaste todas las malditas margaritas, caiste en cuenta que no dejaste de equivocarte y que el drama finalmente era quedarte sin ellas. Inadvertidamente, te convertiste en asesino piadoso, vigilante de tu delirio vital. Comprendiste que tu ritual de alguna manera te salvaba.
No tardaste mucho en mandar al demonio los rituales, las margaritas, el papel de vigilante y todo vestigio de piedad y te encaramaste en otro arbol, esta vez un arbol sin raices y empezaste a contar las hojas una a una para despues comertelas hasta que llego el invierno, fue entonces que comenzaste a comerte las ramas. No pudiste con el tronco, ya que al final de cuentas lo querias para hacer con el una balsa que te sirva de pretexto para montarte en el rio y poder mear con tranquilidad mientras ibas con la corriente.
La oportunidad para saltar llego finalmente al borde de la catarata, la cual la desperdiciaste miserablemente, pero con mucho orgullo, ya que se trataba de vencer a la ley de gravedad, lo cual finalmente lo conseguiste, es por eso que caiste preso del aburrimiento.
No hay pero cosa que violar la gravedad pensaste. Es mejor agarrarla con cuidado, seducirla para despues volar con tranquilidad hacia los nidos mas altos, cerca de las cumbres nevadas del Kilimanjaro y pelear con las aguilas peludas, una a una, cuidando siempre los huevos. Pero si de volar se trata, no hay mejor que los canales formales de la indiferencia hacia las reglas elementales que no hacen mas que perder el tiempo tratando de convencerte que las margaritas estan para ser cuidadas.